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INDIGENAS_10

Discriminación

En México, mantener la lengua materna indígena, en lugar de ser un recurso cultural y lingüístico valorado socialmente, generalmente se asocia con desventajas en el acceso a las oportunidades educativas, ocupacionales y económicas. Esto se refleja al contrastar los resultados de quienes tienen padres hablantes de lengua indígena pero ya no las hablan: en la mayor parte de los contrastes estadísticos, su situación no difiere significativamente de la de las personas sin padres hablantes, y cuando existen esas desventajas (por ejemplo, en los resultados económicos), son de menor magnitud. Parecería entonces que la pérdida de la lengua materna indígena, en lugar de implicar para los hijos de hablantes una desventaja en términos de sus oportunidades de vida, se asocia a la igualación de oportunidades con las personas que no provienen de familias hablantes de lenguas indígenas. En tales circunstancias de discriminación, resulta explicable, al menos desde una perspectiva de racionalidad económica y expectativas de movilidad social ascendente, que algunos padres hablantes de lenguas indígenas no deseen que sus hijos mantengan el uso de su lengua. En contraste, la desigualdad de oportunidades asociada con las variaciones en tono de piel es de menor magnitud que aquella que deriva de la identificación lingüística y la identidad étnico-racial. En la mayoría de los casos, los contrastes significativos en las estadísticas se dan sólo entre categorías de tonos de piel ubicados en los extremos opuestos de la escala (claros y oscuros), con una desventaja importante para las personas de tonos oscuros. Esto puede deberse a que nuestro análisis controla los efectos de otras características étnico-raciales que se asocian al tono de piel, a que la medición del tono de piel se basa en la propia identidad y no en la clasificación externa, o a que la escala de tonos de piel utilizada en la estadística no refleja adecuadamente las variaciones en tonos de piel en la sociedad mexicana. Por lo anterior, conviene revisar este resultado con nuevos estudios. Esto sin mencionar a las personas hablantes de lenguas indígenas, quienes, como ya se señaló, son el grupo que suele presentar mayores desventajas. De cualquier forma el hallazgo es importante, porque contribuye a enfatizar la importancia de otras dimensiones étnico-raciales y confirma que el tono de piel puede ser un factor de desigualdad importante, pero al mismo tiempo previene contra la tentación de reducir la relación entre lo étnico-racial y la desigualdad al color de la piel. Un segundo resultado es que la desigualdad de oportunidades es mayor entre las personas que combinan dos o más características étnico-raciales, en contraste con quienes poseen cada característica por separado. Así, por ejemplo, las personas que se consideran como blancas o mestizas, y además tienen tonos de piel claros, se encuentran en la situación de mayor ventaja en el acceso a las posiciones educativas, ocupacionales y económicas, incluso frente a quienes también se consideran como personas blancas o mestizas, pero con tonos de piel oscuros. En contraste, quienes se identifican como indígenas y con tonos de piel oscuros o como personas negras o mulatas, sufren mayores desventajas. Esto es relevante porque justifica la utilidad de un enfoque multidimensional para la caracterización étnico-racial de las personas en México. En una sociedad como la mexicana, en la que las fronteras de las categorías y clasificaciones étnicas y raciales son difusas debido a la fuerte influencia del mestizaje como ideología de integración racial, un enfoque multidimensional, en el que se consideran simultáneamente distintos rasgos de adscripción e identificación étnico-racial, puede resultar más fructífero que un enfoque unidimensional u otro en el que se analizan varias dimensiones por separado. Las personas se clasifican y son clasificadas socialmente por una combinación de características lingüísticas, físicas y de identidad, y es la combinación de estas características -algunas autoasignadas y otras imputadas por terceros-, la que contribuye en mayor medida a generar desigualdades en el acceso a las oportunidades de vida.

(Tomado del estudio reciente de Oxfam Por mi raza hablará la desigualdad)

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