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ParadisePapers

El fin de los paraísos fiscales

Cuando las grandes empresas y las personas más ricas eluden sus responsabilidades fiscales, son los países y las personas más pobres, en particular las mujeres, quienes se llevan la peor parte. Los llamados Paradise Papers revelan que los paraísos fiscales siguen siendo un negocio enormemente lucrativo, a pesar de las promesas de los Gobiernos y las instituciones internacionales para frenar la evasión y elusión fiscal .

Existen cinco medidas que los Gobiernos pueden adoptar para abordar la evasión fiscal y acabar con la era de los paraísos fiscales

1. ACABAR CON LOS PARAÍSOS FISCALES

Los paraísos fiscales brindan ventajas a las grandes empresas, tales como tipos impositivos nulos o casi nulos , exenciones fiscales y vacíos legales en su regulación fiscal. Las empresas minimizan sus facturas fiscales al hacer que los beneficios “desaparezcan” al trasladarlos artificialmente a jurisdicciones con baja o nula recaudación, donde en realidad se desarrolla muy poca o ninguna actividad económica o que genere beneficios reales.

Las empresas pueden atribuir artificialmente la propiedad de los activos o la ubicación de las transacciones a filiales que sólo existen sobre el papel en paraísos fiscales. Como consecuencia, los paraísos fiscales están fomentando una nociva carrera a la baja en cuestiones fiscales. Para Oxfam, las Bermudas, las islas Caimán y los Países Bajos constituyen algunos de los paraísos fiscales más agresivos del mundo .

Esta carrera a la baja no se da solo en el ámbito fiscal internacional. Los países también tienden a competir entre sí para atraer a los más ricos, permitiendo que mantengan ocultos sus miles de millones, y así utilizarlos para la compra de, por ejemplo, aviones, yates y propiedades de lujo libres de impuestos.

Soluciones: Es primordial elaborar una lista negra internacional de paraísos fiscales, siguiendo criterios objetivos y sin ningún tipo de interferencia política. Estos criterios deben incluir indicadores sobre transparencia, tipos muy bajos en el impuesto de sociedades y las prácticas nocivas que garantizan reducciones fiscales sustanciales. Deben adoptarse contra medidas (incluidas sanciones o des incentivos) para acabar con el traslado de beneficios hacia los paraísos fiscales, y evitar así que los países vean reducidas la recaudación y las inversiones a favor de los paraísos fiscales.

Todos los países deben aplicar normas sobre sociedades extranjeras controladas para gravar los beneficios que las empresas transfieren artificialmente a los paraísos fiscales.

2. ACABAR CON LA OPACIDAD EN LA INFORMACIÓN FINANCIERA

Actualmente no se exige a las empresas que publiquen sus beneficios y los impuestos que pagan en cada país en el que operan. En cambio , producen cuentas agregadas que ocultan el uso que hacen de los paraísos fiscales. La transparencia de los datos sobre lo que las empresas están pagando y dónde, sería una herramienta poderosa para demostrar la escala del problema.

Soluciones: Todos los Gobiernos deben garantizar que las empresas publiquen la información financiera para cada país en el que operan. Esto permitirá que la ciudadanía pueda ver si están pagando los impuestos que les corresponden en cada país.

Las empresas que eluden el pago de impuestos no deben recibir un sólo euro del dinero de la ayuda al desarrollo. Las instituciones de financiación del desarrollo deben garantizar que cada empresa en la que invierten publique sus informes financieros (conocidos como reportes CBCR por sus siglas en inglés) para cada país donde tengan actividad económica real, de modo que quede claro si están pagando los impuestos que les corresponden.

3. ACABAR CON LA OPACIDAD FISCAL PARA LOS MÁS RICOS

Una red mundial de centros financieros llamados paraísos fiscales proporciona estructuras opacas que permiten a los más ricos utilizar empresas pantalla para ocultar grandes cantidades de dinero en el extranjero para evitar el pago de impuestos. Se estima que el 8 % de la riqueza financiera mundial (7,6 billones de dólares) se esconde en paraísos fiscales, libres de impuestos y sin control.

Soluciones: Un registro central público de la titularidad real de las empresas, trusts y fundaciones (de sus propietarios reales y últimos), y un acuerdo de intercambio automático de información aportarían la información necesaria para que los países puedan recaudar impuestos de los residentes que deslocalizan su riqueza en países con los que exista un acuerdo de intercambio de información automático.

Más de 100 países también se han comprometido a intercambiar automáticamente información sobre los activos financieros y los ingresos que los residentes de otros países tienen en sus instituciones financieras.  Es hora de que los Gobiernos apliquen sanciones monetarias a las instituciones financieras o individuos que no cooperen, y sanciones contra los países ricos y los paraísos fiscales.

4. VOLVER A EQUILIBRAR LOS ACUERDOS FISCALES

Los acuerdos fiscales entre los países pobres y países ricos generalmente asignan injustamente más derechos fiscales al país de mayores ingresos, provocando que el dinero acabe saliendo sin impuestos de los países en desarrollo hacia los países ricos. Muchos acuerdos permiten que empresas multinacionales no paguen ningún tipo de impuesto en ningún país, ni el de origen ni el de destino.

Soluciones:  Los acuerdos fiscales negociados con los países en desarrollo deben ser conformes con los objetivos de la cooperación al desarrollo, y contribuir al avance hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

5. LIDERAR EL CAMINO DE LA REFORMA DEL SISTEMA FISCAL INTERNACIONAL

Las iniciativas internacionales para abordar la imprudencia financiera y las oscuras reglas fiscales que sumieron al mundo en una crisis financiera y para terminar con el secreto bancario y el abuso fiscal en todo el mundo, no funcionan. Los Paradise Papers son una prueba más de que los evasores  fiscales, ya sean grandes corporaciones o individuos, siguen actuando como de costumbre, sin haber cambiado sus prácticas.

Soluciones: A nivel mundial, es necesario elaborar una nueva generación de reformas fiscales que creen un sistema fiscal internacional que funcione en interés de la mayoría. Este proceso de reforma de segunda generación debe contemplar:

• La competencia desleal por ofrecer incentivos fiscales y la carrera a la baja en la tributación empresarial

• Poner fin a los paraísos fiscales y a las prácticas fiscales dañinas

• La reasignación de derechos fiscales entre países, por ejemplo, mediante la revisión de los términos de los acuerdos fiscales y convenios de doble imposición, los precios de transferencia y la regulación del establecimiento permanente

• Abordar la evasión y elusión de impuestos sobre las ganancias del capital

• Evitar la manipulación de los precios de transferencia internos y desarrollar enfoques alternativos al principio de libre competencia

(Información de Oxfam, México)

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