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Estación y destino

México es para los migrantes estación de paso y destino final del camino. Es el principal expulsor de gente que busca trabajo en Estados Unidos, pero también es el largo trayecto que los migrantes centroamericanos y caribeños tienen que cruzar para llegar a la frontera del norte. Y ese trayecto, como bien se sabe, está lleno de secuestros y muertes. La mayoría de los desaparecidos en México -sobre todo en Tamaulipas- es una cifra que hace palidecer a la tragedia de Ayotzinapa. El desierto está sembrado de fosas clandestinas.

Los que tienen mejor suerte, o que eligieron un paso fronterizo menos riesgoso, se han topado con una administración que simplemente les cierra las puertas de entrada. Desde hace días llegó a Tijuana una Caravana de Refugiados que busca asilo en Estados Unidos. Son 78 personas de Honduras y El Salvador que huyen de la violencia de los marasalvatruchas. La mayoría de ellos han sido amenazados directamente, con la promesa de muerte si los hijos de la familia no se integran al grupo. Por eso huyen familias enteras. Del miedo pasan a la ilusión: recibir asilo en el país de Donald Trump.

Como el asilo no llega, diversos grupos se integran como pueden a la sociedad mexicana. Y decir como pueden significa vivir del trabajo informal. Vender dulces en las esquinas, por ejemplo. Pero la sociedad mexicana no es tan arisca. Los haitianos que llegaron el año pasado a Tijuana han encontrado en Mexicali un refugio. Más que un techo, el refugio es una persona: la maestra Ruth Eréndira Becerra, que estudió lingüística en Francia y aprendió a convivir con grupos africanos. Algo semejante a las condiciones de los haitianos que ahora buscan integrarse a la sociedad mexicana. La maestra Ruth se dio cuenta que los haitianos aprenden rápido el español, y ahora busca convertir a algunos de ellos en maestros de francés para los niños de Mexicali.

Para los que buscan asilo en México, el panorama no resulta prometedor. El Centro Jurídico para Refugiados Alaíde Foppa y el Centro de Derechos Humanos de Fray Matías de Córdova elaboraron un documento que analiza las resoluciones de primera instancia de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, y sus resultados no son los que se esperaba. En términos generales, solo la quinta parte de los solicitantes de asilo en México lo reciben. Y existen casos dramáticos. Por  ejemplo, los niños y adolescentes que fueron parte de las bandas de maras que decidieron huir y buscar otra forma de vida. A ellos, precisamente por esos motivos, se les niega el asilo.

No podemos pedir una política de puertas abiertas si nosotros cerramos las nuestras.

(Con información de 2 mil millas. Historias de la Frontera)

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