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Mexicanas

Según la revista Life and Style, conocida por las frivolidades de su contenido, las mexicanas se encuentran entre las mujeres más hermosas del mundo, y hace un par de años dedicó un número especial a las mexicanas más bellas de todos los tiempos. Son, en su gran mayoría, actrices de cine. Entre ellas se encuentran Dolores Del Río, María Félix, Elsa Aguirre, Salma Hayek, Ana de la Reguera, Ana Claudia Talancón y Karla Souza. También, por supuesto, Ximena Navarrete. Todas ellas, deslumbrantes.

Pero hay otra publicación, mucho más reciente, que nos arroja de cabeza al abismo más siniestro en el que viven las mexicanas en el presente. Es otro tipo de publicación, por supuesto, pero nadie puede pasarla por alto. Se trata de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En ella, en lugar de rostros hermosos, aparecen cifras horripilantes. Resulta que el 66% de las mexicanas ha vivido algún tipo de violencia a lo largo de su azarosa vida. El 41.3% ha sido víctima de violencia sexual; el 34% ha sido víctima de violencia física. Casi la mitad de ellas ha sido víctima de su pareja. Las que trabajan, que son poco más de la mitad en los últimos cinco años, han sufrido exclusión laboral, discriminación, salarios menores a los de los hombres -desempeñando los mismos trabajos- y asignación estereotipada de roles. El 12.7% ha sido víctima de discriminación a causa de su embarazo. Y tal vez lo peor sea que las propias mujeres contribuyen ideológicamente con su marginación: el 47.6% del total de las mujeres opina que las mujeres que trabajan descuidan a sus hijos.

Obviamente que México no es Pakistán, donde los talibanes ametrallan las escuela de niñas para impedir la educación de las mujeres, pero en términos generales -hablando de equidad de género- parece más cercano a las costumbres de los países árabes que a las democracias occidentales. ¿Dónde quedó el legado de Sor Juana, el de Carmen Serdán, el de Frida  Kahlo y Rosario Castellanos? Parece que en ningún lado.

Y sin embargo, algo se mueve. Los pueblos indígenas, que no se han destacado en lo absoluto por su respeto hacia las mujeres, están luchando por lanzar a una de sus mujeres como candidata independiente para las elecciones presidenciales del próximo año.

México ha tenido ya candidatas a la  presidencia. Pero ninguna ha sido indígena. María de Jesús Patricio Martínez -una indígena nahua conocida como Marichuy- podría ser la única figura nueva en el cansado campo electoral. Todos los demás serán rostros y colores del pasado.

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