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¡No fue penal!

El fantasma de los penales sigue persiguiendo a la selección nacional. Si bien en el partido del Mundial contra Holanda Robben se tiró al suelo para engañar al árbitro y empujarlo a decretar la pena máxima que acabó por sacar a México de la Copa, en la Copa de Oro el maleficio de los penales no ha abandonado al equipo del Piojo Herrera.
Un dudoso penal de último minuto dejó a México frente a Costa Rica con el mínimo marcador para pasar a semifinales. La afición mexicana no protestó gran cosa, porque vio que la selección se volcó en el segundo tiempo sobre su rival y, si no cayó el gol, fue por esos milímetros de mala suerte que resultan insalvables en cualquier encuentro. Pero hasta ahí llegó la simpatía. En el partido de México contra Panamá, cuando el equipo del Canal iba ganando 1-0 con tan solo 10 hombres, el árbitro vio un penal que resultó invisible para todos los demás, incluidos no solamente los espectadores y comentaristas, sino también los jugadores de México, el capitán Andrés Guardado -encargado de convertir el penal en gol- y el propio Piojo.
México pasó a la final, pero con la inconformidad de todo el mundo. Y no solamente los panameños que se sintieron pisoteados por la injusticia del árbitro, sino también la afición mexicana que ha visto un pésimo desempeño de los jugadores.
Si México sigue jugando con el timorato juego de los pases laterales hasta la náusea, lo más probable es que pierda la final con el equipo de Jamaica… a menos, claro, que el árbitro le regale unos cuantos penales para levantar la Copa de Oro lleno de vergüenza.

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