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Nueva guerra

Ya no se trata de intimidar al enemigo con arsenales atómicos, ojivas nucleares o bombas capaces de destruir ciudades enteras con solo apretar un botón. Ahora se trata de robo de información confidencial, ataques cibernéticos, conflictos informáticos entre países. Algo que parece más diabólico, porque puede engañar momentáneamente a la población o infundirle un miedo permanente. En ocasiones, puede convertirse en un estallido de pánico. Algo en donde el espionaje del Big Brother resulta un juego de niños.

La piratería informática está vinculada a los gobiernos. Nada nuevo, porque desde el siglo XVI los piratas eran dirigidos por la realeza. Ahí está el caso de Francis Drake, que siempre aparecía del brazo de la Reina Isabel I.

Pero ahora los piratas son contratados por debajo del agua, y los gobiernos y las empresas utilizan sus habilidades para espiar a periodistas, funcionarios del propio gobierno, dirigentes de partidos políticos, miembros de gobiernos extranjeros. Cualquiera se encuentra en el catalejo de los piratas.

La avalancha de acusaciones de piratería representa una nueva normalidad de hackeos continuos realizados por gobiernos, lo que ahora podrían ser un rasgo permanente del nuevo orden mundial.

Los gobiernos se han vuelto más astutos al momento de explotar las conecciones de la era digital para promover sus intereses y debilitar a sus enemigos, y lo mismo sucede con los hackers independientes que a menudo venden sus servicios a los Estados, lo cual diluye la línea entre un ciberconflicto internacional y un crimen cotidiano.

El hackeo se ha convertido en una herramienta de uso generalizado para la manipulación política, la opresión y la ganancia económica pura. Es una estrategia barata, sumamente poderosa, fácil de contratar y muy difícil de rastrear. Cualquiera con una computadora o un teléfono inteligente es vulnerable.

Y hackear comparte un rasgo común con la mayoría de las armas destructoras de la historia, desde los cañones de asedio medieval hasta las armas nucleares: es mucho más eficaz para un uso ofensivo que defensivo.

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