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Opposition supporters with a cutout figure depicting Prime Minister Dmitry Medvedev participate in an anti-corruption rally in central Saint Petersburg on March 26, 2017.
Thousands of Russians demonstrated across the country on March 26 to protest at corruption, defying bans on rallies which were called by prominent Kremlin critic Alexei Navalny -- who was arrested along with scores of others. Navalny called for the protests after publishing a detailed report this month accusing Prime Minister Dmitry Medvedev of controlling a property empire through a shadowy network of non-profit organisations. 
 / AFP PHOTO / Olga MALTSEVA        (Photo credit should read OLGA MALTSEVA/AFP/Getty Images)

Protestas en Rusia

A cien años de la revolución bolchevique de 1917, una nueva ola de protestas ha sacudido Rusia. Llama la atención el hecho de que dicha ola no solo haya bañado las ciudades más importantes de la Rusia europea -en especial Moscú y San Petesburgo, como lo hiciera la revolución de Lenin-, sino que se haya extendido a las ciudades más apartadas de la Rusia asiática -Chita y Barnaul en Siberia- hasta llegar al lejano puerto de Vladivostok en el Mar de Japón. En total, la protesta alcanzó a un centenar de ciudades rusas distribuidas en sus más de 17 millones de kilómetros cuadrados.

Llama la atención, también, que de acuerdo a cifras oficiales los manifestantes hayan sido tan pocos y las detenciones abrumadoras. Según cifras oficiales, en Moscú se manifestaron solamente 7 mil personas. Pero de esa cantidad, mil fueron los detenidos. Es decir, que la policía detuvo a uno de cada siete manifestantes. Como para llenar las cárceles de inconformes.

La protesta es la más importante que ha tenido lugar en Rusia desde las manifestaciones de 2011 y la difundida protesta de las Pussy Riots adentro de la catedral de Moscú en febrero de 2012. Al igual que en aquellas ocasiones, la protesta va dirigida al presidente Vladimir Putin, contra la corrupción de su círculo cercano y la falta de libertades en general. El líder del movimiento, Alexei Navalny, es un opositor al régimen que ha declarado su intención de contender por la presidencia, y luchar en todos los frentes contra la corrupción. Ayer se fue a la cárcel, junto a los mil detenidos.

Aunque la protesta fue dirigida contra la perpetuación de la figura de Putin como líder máximo de un sistema en descomposición, cobraron especial relevancia las críticas contra la prensa y la televisión favorables al gobierno e impermeables a toda crítica, y la corrupción del Primer Ministro Dimitri Medvedev, que ha repasado el presupuesto para comprarse un puñado de mansiones, yates de lujo, viñedos italianos y un palacio del siglo XVIII en las inmediaciones de San Petesburgo.

Aunque Putin está muy seguro de su popularidad y confiado en el ascenso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, algunos asesores le aconsejan prevención y prudencia. Hace cien años, el zar Nicolás III tuvo que abdicar y al final encontró la muerte porque fue insensible a las protestas y marchas. La historia puede repetirse.

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