Utilidades

Banner  728x90v2
Corniche_Doha_Qatar[1]

Qatar

Para los amantes del futbol, Qatar es un nombre conocido. Una marca, un logotipo que apareció en las camisetas del equipo Barcelona desde 2013. Un emblema reconocido como patrocinador de un equipo. Al igual que Chevrolet o Samsung. Pero hay un tema adicional: Qatar es una nación que albergará el Mundial del Futbol de 2022.  Después del Mundial de Rusia.

Qatar es un nombre conocido también para los viajeros de todo el mundo, pues Qatar Airways cruza los aires de 150 destinos, cuenta con membresía privilegiada y ofertas de temporal. Y los que saben de periodismo, o simplemente tienen varios canales televisivos, conocen el nombre de Al Jazeera, la corporación de medios de Qatar que difunde noticias a través de Internet, la televisión y la prensa escrita.

Cualquiera diría que Qatar es otra versión del desarrollo vertiginoso de los Emiratos Árabes Unidos. Su capital, la pujante Doha, tiene los mismos perfiles ultramodernos de Dubai, solo que con una arquitectura más inclinada a los contornos y ondulaciones árabes. Ambos países están afianzados en la riqueza de sus hidrocarburos -petróleo y gas natural-, y tienen el producto por habitante más elevado del planeta.

Sin embargo, gracias al galimatías que representa el mundo árabe y sus conflictos, ahora los Emiratos Árabes Unidos forman parte del grupo de países que le han impuesto un bloqueo económico a Qatar. Sí: un bloqueo económico. Parecido a lo que hizo Estados Unidos con Cuba.

Y tal vez la comparación no sea descabellada. El país promotor del bloqueo es Arabia Saudita, y la relación entre Qatar y Arabia Saudita ha sido parecida a la historia de Estados Unidos y Cuba. Qatar es un apéndice en rebeldía de su vecino, el gigante regional de los reyes petroleros. Con la única diferencia de que Qatar no adoptó el socialismo, sino un capitalismo especializado en ciertas áreas, que lo ha convertido en un país altamente desarrollado.

El ajedrez en la zona más explosiva del mundo está sufriendo grandes cambios. Los países que han impuesto el bloqueo a Qatar son Arabia Saudita, Egipto, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos. El pretexto del bloqueo es que, según piensan los jeques que gobiernan esos países, Qatar ha estado alentando el radicalismo de sectas como Hamas en Palestina, Hezbollah en Líbano, Al-Qaeda y el Estado Islámico.

Con la imprudencia de siempre, Donald Trump afirmó en su twitter que él fue quien ideó el bloqueo.

Y del otro lado, Turquía ha empezado a enviar alimentos a Qatar, rompiendo el cerco. Irán, por su parte, apoya también al país acosado. Y ni más ni menos que Rusia, donde Vladimir Putin gobierna al estilo de los jeques y califas.

¿Qué sucederá en este tablero? Nadie lo sabe. Pero un detalle interesante es que los caudillos de Qatar y Arabia Saudita son muy jóvenes. Entre ellos no existen abismos generacionales. El caudillo de Qatar –Tamim bin Hamad Al Thani- acaba de cumplir 37 años, y es el rey más joven que ha gobernado el país. Y en Arabia Saudita acaba de llegar al trono Mohammed bin Salman Al Saud, un hombre de 31 años. Fue coronado el pasado miércoles, y representa la sangre nueva en el desierto. En el otro extremo del tablero, Putin tiene 64 años y Trump 71.

Esperemos que los jóvenes se entiendan y lleguen a algún acuerdo.

, ,

Comentarios cerrados.

Iniciativa.org.mx | Revista