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Rafa

Como se sabe, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos vinculó a Rafa Márquez con lavado de dinero en sus empresas y lo acusó de ser prestanombres del narcotraficante Raúl Flores Hernández. De manera inmediata, la PGR aseguró dos de sus empresas (Grupo Terapéutico Hormaral S.A. de C.V. y Prosport&Health S.A. de C.V.) por estar relacionadas con hechos delictivos, y señaló que el lavado de dinero en esta magnitud se castiga con un período de cinco a quince años de prisión.

Como suele suceder en estos casos, la hebra que sobresale conduce a una madeja enredada donde van apareciendo varios nombres. En este caso, el centro de la madeja es el tal Raúl Flores Hernández, un narcotraficante acusado de introducir pequeñas cantidades de cocaína a Estados Unidos, y de fungir como bisagra independiente de los cárteles de Sinaloa y el de Jalisco Nueva Generación. Este sujeto se dedicaba a lavar dinero con bares y restaurantes, empresas del espectáculo y asociaciones dedicadas a la salud y la rehabilitación. Es dueño del Gran Casino de Guadalajara, ya también incautado. Apenas se supo de su importancia por las declaraciones de las autoridades norteamericanas, fue trasladado del Reclusorio del Sur de la Ciudad de México al Penal del Altiplano, donde se encuentran los reos de alta peligrosidad.

Otro hilo importante de la madeja señala que Raúl Flores fue el presidente del equipo de futbol Guerreros Autlán, que juega en segunda y tercera división.

El resto de la investigación y las pesquisas periodísticas involucran también al cantante de música norteña Julión Álvarez, a la madre de Rafa Márquez -diputada del PVEM por Jalisco- al futbolista Pavel Pardo, al diputado de Morena por Jalisco, Carlos Lomelí Bolaños.

Mientras las dependencias encargadas de la seguridad en México hacen su tarea a destiempo, los publicistas y creadores de imagen ya hicieron su trabajo de manera veloz. Borraron de la red, de manera inmediata, una fotografía donde aparece el presidente Peña Nieto con el cantante Julión Álvarez, y otra donde aparece Carlos Lomelí con Andrés Manuel López Obrador. Nada que ver, señores.

Lo que le sucede a Rafa Márquez, uno de los mejores futbolistas que ha dado el país, es el drama de México. El llamado de la justicia tiene que llegar del exterior. Aquí nadie sabe nada. Y cuando estalla la bomba, caen por igual víctimas y culpables. La presunción de inocencia no existe. La imagen de Márquez ha sido pisoteada fuera de las canchas en todo el mundo. De Capitán del Equipo ha descendido a un simple prestanombres. ¿Es culpable? La ley dice que si no tiene conocimiento de la procedencia del dinero, es inocente. Pero eso a estas alturas es lo de menos.

 

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