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Ratones bajo la sotana

El Papa Francisco está en aprietos. Uno de sus cercanos colaboradores, el Cardenal George Pell de Australia, ha sido acusado de abuso sexual por las autoridades de su país. Y aunque el prelado ha negado con vehemencia las acusaciones, ahora se encuentra fuera de su cargo para enfrentar a la justicia en el lejano continente de Australia.

Geporge Pell es un cardenal muy corpulento, un hombre de 76 años que tiene a su cargo, ni más ni menos, las finanzas de El Vaticano. Si resulta culpable, su caso será una andanada de lodo para la iglesia católica, y también para la cruzada del Papa Francisco contra los casos de abuso sexual por parte de cardenales, obispos, sacerdotes, diáconos y subdiáconos que representan ante el resto del mundo la respetada figura de Cristo. El vocero de El Vaticano ha dicho que Pell se ha pronunciado en reiteradas ocasiones contra el abuso sexual en todas sus formas, pero que respeta la investigación de las autoridades australianas.

La policía australiana no ha dado más detalles del caso, pero señaló sin titubeos que “se trata de múltiples acusaciones”. Ah, caray. La Comisión Real para responder institucionalmente a los Casos de Abuso Sexual, una instancia creada por el gobierno australiano en 2013, afirma que entre 1950 y 2015 se descubrió que el 7% de los prelados de Australia abusaron sexualmente de un total de 4,440 niños. Es una cifra que horroriza a todo el país, por más despoblado que sea.

Las audiencias del juicio contra el cardenal se inician el próximo 18 de julio. En el banquillo de los acusados, el vetusto anciano que fue en su tierra el Cardenal de Sydney y Melbourne. Mientras todos los sacerdotes de Australia miran al cielo y hacen la señal de la cruz, el Papa Francisco debe estar cruzando los dedos.

(Información de CNN)

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