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Tenemos que cambiar la actitud de la gente

Entrevista con Julio Rosette

Director del  Proyecto Estratégico de Seguridad Alimentaria

¿Qué es el PESA?

El PESA es una estrategia de apoyo técnico metodológico que desarrolla el gobierno federal en coordinación con los gobiernos estatales con el apoyo técnico de la FAO para trabajar en zonas de alta y muy alta marginación en México. De manera específica busca elevar los niveles de producción y productividad de las actividades agrícolas, pecuarias y acuícolas de las familias para que mejoren su seguridad alimentaria y sus ingresos.

¿Cuál es el principal problema al que se enfrenta el PESA?

El principal problema que vemos en las zonas marginadas es la falta de motivación de la población rural para producir sus propios alimentos, por eso nuestra metodología incide en elevar los niveles de motivación para propiciar  el cambio de actitud y buscar la apropiación de los proyectos por parte de las comunidades, con el fin de darles continuidad, mantenerlos en el tiempo y lograr la producción que se requiere. Lo que vemos no es necesariamente un problema de falta de recursos o tecnología, sino falta de motivación.

¿A qué se debe la falta de motivación?

Los factores son muchos, hemos visto localidades que han pasado de ser productoras de alimentos a simples consumidoras. Hay un escenario que no permite la detonación de nuevas ideas y proyectos,  la baja productividad hace que las familias no encuentren en la agricultura una forma digna de vivir. Todo esto es muy desalentador, y por eso el proyecto pretende que con  pequeños cambios e inversiones en los sistemas productivos se encuentre la motivación necesaria para que las familias dejen de ser sujetos pasivos y asistenciales y se conviertan en sujetos proactivos y productivos. Lo que busca el proyecto es atacar la parte del querer de las personas. El saber se logra con capacitación, el poder con recursos, y el querer se logra con motivación. Tenemos que propiciar el cambio de actitud de la gente.

¿Y cómo logran que la gente quiera?

Esto se logra con procesos educativos, empezando por la educación nutricional. Buscamos que las madres de familia pongan el tema de la nutrición por delante de la producción, porque así la producción de alimentos empieza a tener un sentido muy profundo. Se trata de que los niños crezcan debidamente nutridos, y por lo tanto sanos y fuertes. Lo hacemos también con la educación financiera y la creación de fondos de ahorro, la educación en el manejo sostenible de suelo y agua -el contar con agua es fundamental para los procesos productivos, disponer de mayor cantidad de agua, cambia a la familia-, y  también con un proceso educativo que fomente la  asociación de las personas. Es un proceso de educación humana y social para recuperar las potencialidades productivas de las familias.

¿Qué tipo de educación financiera se aplica?

El proceso está centrado en las familias, incrementamos las capacidades para que cada familia pueda revisar sus presupuestos familiares, se dé cuenta de dónde están las fugas de dinero que tiene,  modifique sus hábitos y genere ahorros que le permitan tanto afrontar eventos inesperados como hacer inversiones productivas. En ese sentido, a partir del año 2008, hemos encontrado que dos terceras partes del ingreso familiar se destina a la compra de alimentos. Este indicador es alarmante, porque en los medios urbanos el destino del presupuesto para alimentos es muy inferior. En el campo, prácticamente solo se trabaja para comer.

 Entonces, el papel de las mujeres en este proyecto es muy importante…

Claro, en México hemos ensayado mucho la producción de alimentos, pero hemos fallado en los métodos para mantener los sistemas. Hay sistemas de producción de alimentos en el traspatio, en la milpa, en la acuacultura, pero sin continuidad en el tiempo. Sin embargo, educando a las madres en la importancia del aspecto nutricional de los hijos, ellas mismas se van empoderando, van detectando los problemas nutricionales de los niños y así se encargan de mantener sus huertos;  todo adquiere  sentido, La planeación del huerto  dependerá de las necesidades nutricionales de los niños, y esto será motivante para que puedan aprender cosas nuevas.  Las mamás  identifican porqué su hijo tiene el cabello de color amarillento o problemas en las uñas, falta de peso y talla  comprenderán cómo algunos alimentos, que ellas mismas pueden producir, pueden incidir para resolver esos problemas.  Esto las motiva mucho. También con las madres hemos desarrollado grupos de ahorro, hemos visto que las comunidades tienen cierta capacidad de ahorro, y entonces no se requieren muchas inversiones iniciales, sino movilizar lo que la gente ya tiene.

Generalmente se dice que el mexicano no tiene capacidad de ahorro…

Existe al menos una capacidad mínima de ahorro, hay muchos recursos que llegan como remesas o transferencias a las comunidades, además hay muchas fugas de dinero, como lo decíamos por compra de alimentos y excesos en compra de alimentos poco nutritivos, pero no existen esquemas de microfinanzas locales. Por eso estamos desarrollando fondos de ahorro comunitarios, que son instrumentos de ahorro y sistemas de préstamos locales, para que las familias puedan tener acceso al crédito a costos más accesibles y que todo redunde finalmente en una mayor producción.

¿Cuáles han sido los logros del programa?

El PESA se inicia en México en el 2002. En sus orígenes detectó dos problemas centrales en el medio rural y en particular en las zonas marginadas. Uno era que estaban llegando muy pocos recursos de los programas de desarrollo rural a las zonas prioritarias. Las reglas establecían que al menos el 70% de los recursos debían llegar a los productores de más bajos ingresos, y eso no sucedía, lo poco que llegaba no generaba riqueza. Por otro lado, detectamos que la oferta de servicios profesionales era muy baja en estas zonas. Estas zonas requieren prestadores de servicios que estén de manera cotidiana motivando a la gente, identificando proyectos, asesorando a los productores y las familias. ahora, el PESA es un programa que impacta en más de 360 regiones del país, cada una atendida por una agencia. Su mayor aporte es que se ha convertido en una estrategia que permite focalizar las zonas marginadas y establecer ahí a las empresas de servicios, llamadas en el PESA,  Agencias de Desarrollo Rural, que son equipos multidisciplinarios constituidos por agrónomos, antropólogos, nutriólogos, zootecnistas, que proporcionan un servicio integral en estas zonas. Estas agencias tienen vida propia, personalidad jurídica, reciben recursos de la SAGARPA y los estados, lo que permite identificar, diseñar, instalar, acompañar y evaluar los proyectos. Hoy día el PESA se ha convertido en una plataforma de desarrollo de estas regiones, con personas motivadas para alimentarse mejor, que producen alimentos y que están fortaleciendo o iniciando sistemas productivos que les generan mas ingresos.

¿Cuántas personas constituyen estas agencias?

En promedio tienen entre 6 y 7 personas, todos profesionistas, buscando siempre que sean equipos locales, que  dominen la lengua materna de la región;  las ADR son seleccionados por convocatorias públicas y capacitadas y acreditadas por la FAO.

¿Me puede dar el ejemplo de una región de trabajo?

La región Chamula en Chiapas, es una zona productora de hortalizas, para abastecer a la Ciudad de San Cristóbal de las Casas. El municipio de San Juan Chamula tiene muchas localidades, y ahí tenemos una Agencia de Desarrollo Rural, que es una sociedad civil integrada por 7 jóvenes profesionistas que desarrollan un proyecto basado en las hortalizas, pero que se está integrando con otras actividades productivas.

 ¿En cuántos estados de la República se aplica el PESA?

Esas agencias están en 24 estados de la República, en más de mil municipios, atienden a más de 210 mil familias, actualmente se da seguimiento a más de 170 mil proyectos, no obstante, desde 2008 el PESA ha desarrollado más de 320 mil proyectos familiares o grupales. Se han desarrollado más de 1150 sistemas de captación de agua de lluvia. Y si en sus inicios buscábamos recursos, ahora la Cámara de Diputados otorgó al PESA 3,230 millones de pesos para el ejercicio 2014. Hay un proceso de empoderamiento muy importante de las familias, se empieza a recuperar la confianza, y eso es lo que buscamos. Se ha logrado una plataforma de confianza recíproca muy importante.

¿Cómo se articula el PESA en la Cruzada contra el Hambre?

El PESA se ha convertido en el principal promotor de la seguridad alimentaria en las zonas marginadas rurales. La SAGARPA ha definido que el PESA tiene que incidir básicamente en el tercer objetivo de la Cruzada Nacional contra el Hambre, que mandata aumentar la producción de alimentos y el ingreso de los campesinos. ¿Y cómo incide el programa? Bueno, de los 405 municipios que atiende la Cruzada, nosotros estamos en 284 municipios; estamos en más de 4 mil 500 localidades de estos municipios. Y puedo decir que las mas de 10 mil 200 localidades que atiende el PESA en total son de alta y muy alta marginación. El PESA busca, en términos de estrategia, incidir en la Cruzada con la producción de alimentos de traspatio, incrementar la producción de granos básicos, incrementar la productividad de los sistemas de la zona, fortalecer los cultivos que le generan ingresos a la familia –como el café, apicultura, producción ovina, bovina, la  acuacultura-, y además estamos aprovechando los mercados locales creando circuitos cortos de comercio para productos como maíz, jitomate, chile, cebolla, carne, huevo.

 ¿Cómo se aprovechan los mercados locales?

La idea es que las familias que han logrado tener excedentes, lo puedan vender en los mercados locales. Ahí tenemos el caso de Miahuatlán, Oaxaca. En los 40 municipios que conforman ese distrito, se consumen alrededor de 4 mil toneladas de jitomate. Casi todo viene de Sinaloa y otros lugares. Con el PESA se han logrado construir 42 pequeños invernaderos, que hoy en día están produciendo cerca de 900 toneladas de jitomate, que se vende en el mercado local. En eso consiste el aprovechamiento de los mercados locales. En lugar de traer los productos de otros estados o regiones, producirlos localmente, en las mismas zonas marginadas. Es un primer paso para su integración.

¿Han tenido éxito en las comunidades indígenas?

Habría que abundar en el caso de Chamula. Ahí hemos podido desarrollar un modelo de producción integral de alimentos. Son comunidades productoras de hortalizas. Pero ahora la producción de hortalizas se ha integrado con otras actividades. En la localidad de Jolnajojtic, por ejemplo, las familias también producen borregos, y a partir de esa producción recolectan el estiércol y con eso producen fertilizantes. En esa región las comunidades tienen muy poca tierra, y por eso fomentamos el uso intensivo de la tierra. En un metro cuadrado, donde se cultivaban 9 lechugas, ahora se siembran de 13 o 14 lechugas. También incentivamos la producción de plántulas, con el fin de elevar la productividad de las hortalizas. A esto le hemos llamado Técnicas de Intensificación Sostenible de la Producción Agrícola, que están sustentadas en un principio básico de la FAO, que significa ahorrar para crecer. Producir lo más posible con la menor cantidad de recursos.

¿Qué es lo que falta?

El PESA ha demostrado ser una estrategia  eficaz para trabajar en comunidades de alta y muy alta marginación, y nuestro impacto se deja ya sentir. Sin embargo, estamos impactando solo en un 30% de las localidades elegibles; de más de 35 mil localidades marginadas que tiene el país, nosotros estamos trabajando en 10 mil. Por eso el programa requiere continuidad. Que se mantenga la confianza de la SAGARPA y del Congreso de la Unión, para impactar cada vez en más localidades. Este año, gracias a la SAGARPA y a la voluntad política de los gobiernos estatales, vamos a tener una operación muy oportuna. En algo inédito, y esperamos mantener ese ritmo en el futuro.

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