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Trump pierde

Si el presidente de México tiene razón, y la amenaza de Donald Trump de incrementar los aranceles a los productos mexicanos es parte de su campaña para reelegirse como presidente en las elecciones de finales del año próximo, lo más probable es que Trump pierda en dichas elecciones.

No es lo mismo amenazar con la construcción de un muro que no se va a construir. Tampoco es lo mismo abrir la guerra comercial con China, un país que se encuentra a miles de kilómetros de distancia, que declararle la guerra comercial a México, su vecino más próximo, que se ha convertido en el principal socio comercial de Estados Unidos.

Está muy claro que Trump no quiere pasar a la historia como un presidente pacifista. Tampoco como un presidente que logra acuerdos. Quiere ser reconocido como un líder que impone su voluntad por la fuerza, que no negocia con nadie, que aplasta a sus rivales con su superioridad económica y militar. Esa forma de ser y de pensar puede ser muy atractiva para la mayoría de los estadounidenses pegados a sus trabajos rutinarios en las oficinas y en sus granjas, pero no puede servir como un ariete para defender los intereses de todo el mundo.

Porque en política, antes que la defensa de los principios, está la defensa de los intereses. Y al atacar a México, aunque el discurso suene a la defensa de los intereses de los estadounidenses, en la práctica el discurso es falso. Por la afectación a trabajadores, consumidores y empresas, prácticamente toda la iniciativa privada de Estados Unidos se opone al plan arancelario de Donald Trump contra México.

La imposición de aranceles a las importaciones que Estados Unidos realiza de México perjudicará a las familias de ese país y no resolverá el problema migratorio, señaló la Cámara de Comercio de Estados Unidos. De acuerdo con un análisis de esa organización, un arancel de 5 por ciento a los bienes importados de México -que en 2018 tuvieron un valor de 346 mil 500 millones de dólares-, tendría un impacto de 17 mil millones de dólares. El costo económico podría ascender a 86 mil millones de dólares si las tarifas llegan a 25 por ciento, tal como planteó Trump en un esquema escalonado de incrementos arancelarios.

“Imponer tarifas a los bienes de México es precisamente un movimiento equivocado. Esas tarifas serán pagadas por las familias y negocios estadounidenses sin que se haya logrado algo para resolver el verdadero problema en la frontera”, señaló Neil Bradley, vicepresidente ejecutivo de la Cámara de Comercio.

“El comercio con México, que recientemente se convirtió en el principal socio comercial de EU, es fuente de crecimiento económico y empleos en todos los estados”, señala la Cámara.

Los estados con las mayores afectaciones serían Texas, que participa con 30 por ciento de las importaciones desde México, estado para el cual el impacto se estima en 5 mil 350 millones de dólares. Le siguen Michigan, que en 2018 importó 16 por ciento de los bienes mexicanos que entraron a Estados Unidos y California, cuya participación en las importaciones mexicanas fue de 13 por ciento.

¿Hay alguien en el equipo de Trump que le diga que esa medida lo llevaría a perder la elecciones?

No lo sabemos. Pero en el ínterin, México tendrá que beber ese amargo cáliz.

(Con información de Reforma)

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