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Trumpada

Anoche, al recibir el galardón Cecile B. De Mille por su larga carrera artística, Meryl Streep empezó su discurso diciendo que había perdido su voz. Que casi no podía hablar. Pero con la voz que le quedaba dio el discurso político más resonante contra Donald Trump días antes de su toma de posesión como presidente.

La actriz hizo un recuento de las historias y biografías de sus compañeros de Hollywood. Actores, actrices, productores, directores guionistas, escenógrafos que nacieron y se criaron en diferentes estados de la unión americana y en diferentes países. Extranjeros de distintos credos y culturas que llegaron a enriquecer con su equipaje al país, a su música y a su cine. Gente que luchó para llegar a donde están, y que han aportado su coraje y su imaginación para hacer mejor al público con sus películas.

A sus 67 años, Meryl Streep sigue en pie de lucha. Después de denunciar la desigualdad que prevalece en Hollyood al pagar los sueldos de actores y actrices de la misma talla y esfuerzo, fundó una organización para apoyar a las guionistas mayores de 40 años. Y no ha parado. Es la estrella más brillante del firmamento de Hollywood. Si hay alguien que puede hablar de pluralidad y conocimiento del alma humana, es ella. Le ha dado vida a Emmeline Pankhurst, la activista inglesa que luchó sin tregua por lograr que las mujeres voten en su país, y a Margaret Thatcher, la dama de hierro que luchó por imponer en el mundo la ferocidad del capitalismo y las leyes del mercado. También ha sido una joven enamorada en Los puentes de Madison,  una hermética monja superiora en La Duda, y una fantástica bruja del bosque en Into the Woods.  Por eso ayer defendió los derechos de los otros. Ser actriz es meterse en el corazón de los que son distintos. Entender sus creencias, llegar a los resortes que los impulsan y actuar como ellos. Ser ellos. Siendo otros, nos conocemos mejor, dijo.

El saco de su vehemente discurso, sin duda, fue un regalo de sastre para Donald Trump. El próximo presidente de Estados Unidos es el paladín de la raza blanca. Su discurso es excluyente y virulento. Trata de poner a los blancos encima de los negros, los mexicanos, los judíos y los musulmanes. Los hombres por arriba de las mujeres. Estados Unidos, como un imperio que somete a China. Y de paso, regresar a la carrera armamentista. El que esté en desacuerdo, mostrarle los dientes atómicos.

Hoy dijo Trump que Meryl Streep es una actriz sobrevalorada. Que no lo conoce. Bueno, si hay una certeza, es que Trump no la conoce. Ella ha tenido, entre muchas otras cualidades, una estela de 19 nominaciones al Óscar.

 

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