Utilidades

Banner  728x90v2
Impunidad2

Víctimas dobles

Irma Eréndira Sandoval, la titular de la Secretaría de la Función Pública del gobierno federal, tiene una tarea monumental e importantísima. De sus actividades dependen, en buena medida, la implantación de un Estado de Derecho en México, el fin de la impunidad y el siempre anhelado imperio de la justicia en nuestro país.

En ese terreno, en primer lugar, lo que salta a la vista es que el Estado de Derecho en México no existe. En la vida cotidiana de nuestro país, la ley tiene poca importancia. Es un tema que da trabajo a los legisladores, pero que no constituye un marco de actuación para las instituciones y los ciudadanos. Muchas veces, se nos dice, hay que saber brincar los obstáculos que pone la ley para el mejor cumplimiento de nuestras acciones. Primero están nuestros intereses. El logro de nuestros propósitos. Al final -y muy al final-, se encuentra el cumplimiento de la ley.

Tristemente, la impunidad es la dueña de la legalidad en México. En el estudio Índice Global de Impunidad México 2018 realizado por la Universidad de las Américas, México ocupa el cuarto lugar mundial en la lista de las naciones donde la impunidad reina en el terreno de la persecución de los delitos.  Y en el continente americano, ocupa el nada honroso primer lugar. “La impunidad en todos los casos es de un alarmante 99.3% -señala Gerardo Rodríguez Sánchez-Lara, coordinador del estudio- y en 26 de las 32 entidades federativas del país el sistema judicial está colapsado.” (1)

El problema es una hidra de muchas cabezas, pero puede tener sus orígenes en la ausencia de las denuncias. Cuando existe un delito, independientemente de la gravedad de la falta, el ciudadano que es víctima o testigo de la infracción no acude a las autoridades. Le parece un trámite inútil. Ya sea por la pérdida de tiempo en el levantamiento de las actas, por el papeleo donde las razones se pierden, por la falta de investigación de los agentes del Ministerio Público o por el rechazo de los jueces ante el desorden de los expedientes, resulta mejor cruzarse de brazos ante los delitos que se cometen a diario. Y en el peor de los casos -lo más común-, es que los ciudadanos observan que los delincuentes y las autoridades que deberían de perseguirlos están coludidos.

Según el investigador, solo 5 de los 100 delitos que se cometen en México son denunciados. Y de esa fracción mínima, solo un 12% terminan con una investigación y una sentencia favorable a la víctima. ¿Cuál es el resultado de todo esto? Que el ciudadano resulta víctima por partida doble: víctima del delito y víctima del sistema.

 

,

Comentarios cerrados.

Iniciativa.org.mx | Revista