Primeras patadas

El fútbol es el juego de los imponderables. Por eso el Mundial de Rusia se ha caracterizado por la pulverización de los lugares comunes y el imperio de las sorpresas. La primera de ellas, que cimbró la columna del Ángel de la Independencia, fue el triunfo de México sobre Alemania, campeón del mundo. Y luego siguieron las anomalías. Lionel Messi falló un penal contra Islandia. Japón le ganó a Colombia. Irán se trepó al primer lugar de su grupo, por encima de España y Portugal. Senegal victimó a Polonia. Brasil apenas empató con Suiza. Francia y Uruguay ganaron sin convencer, con goles fortuitos y en el último minuto de juego.

Felizmente, el equipo anfitrión se ha visto muy crecido ante su público. En sus dos primeros partidos, ha metido la misma cantidad de goles (8) que metió en los dos últimos campeonatos mundiales. Y esa misma cantidad de goles es superior a los 7 goles que metió España para ganar el campeonato de mundo en Sudáfrica, allá en 2010.

En la mayoría de los partidos, para que nadie se aburra, el balón ha estado en el área. Por eso se ha tirado 10 penales en los primeros 17 partidos, que son la misma cantidad de penales que se tiraron en toda la Copa Mundial de Brasil en 2014.

¿Y quienes son los mejores jugadores del Mundial, según los espectadores? No son Cristiano Ronaldo, ni Lionel Messi, ni Neymar, ni Lewandowsky. No. En primer lugar está Jaime Lozano por su golazo ante Alemania; en segundo lugar el español Isco por su actuación frente a Portugal, y en tercer lugar el largo islandés Hannes Halldorsson, quien tuvo el tino y la rapidez como para pararle un penal a Messi.

Este es el Mundial más visto en todo el mundo. La afición no se detiene. En las pantallas televisivas, por lo menos en las del Reino Unido, el partido entre Inglaterra y Túnez tuvo una audiencia de 18.3 millones de espectadores. Superó todos los ratings. Inclusive el de la pasada boda de la realeza.

Si. El futbol es más popular que todo lo demás.

 

n over Tunisia was the most-watched television programme of 2018, attracting a peak television audience of 18.3 million on BBC One.

Monday’s game in Volgograd, which had a 69.2% audience share at its peak, beat May’s Royal Wedding.

There were also a record three million requests to stream it on BBC iPlayer and the BBC Sport website.

That made it the highest-ever live audience for an online BBC programme.

  • Russia have scored more goals in this World Cup (eight) than they did in their two previous tournaments combined (six across both 2002 and 2014).
  • The eight goals in Russia’s two matches so far is equal to the total Spain scored in their seven matches to win the tournament in 2010.

There have already been 10 penalties awarded in 17 games at this World Cup, the same number as in the entire group stages of the 2014 tournament (10 in 48 games) and just three fewer than in the whole 2014 tournament (13 in 64 games).

Messi falló su tercer penal con la Selección Argentina.

La venganza de los de abajo. México, Senegal, Japón.

Grupo B; Irán, encima de Portugal y España

Grupo D, Croacia encima de Argentina

Grupo E. Serbia arriba de Brasil.

¿Y los mejores jugadores?

You rated Mexico’s Hirving Lozano as the best player in the opening round of matches after he scored one of the most dramatic goals of the tournament so far – his side’s winner in their victory over defending champions Germany.

The forward had an average rating of 8.35 to lead the way, while Ronaldo’s hat-trick against Spain was only good enough for a rating of 8.13 and fourth place.

Spanish playmaker Isco has received the second-highest rating for his role in the draw with Ronaldo’s Portugal.

The two remaining places in the top five are taken by Iceland players following the team’s 1-1 draw with Argentina.

Goalkeeper Hannes Halldorsson, who saved Messi’s second-half penalty, is third and goalscorer Alfred Finnbogason fifth.

Aliento de héroe

Mamoudou Gassama nos ha demostrado que para ser héroe no se estudia. Tampoco hace falta tener una excelente preparación física. O tener principios inquebrantables. Es sencillamente una mezcla de arrojo con imaginación. Y esto fue lo que hizo: al ir caminando distraídamente por las calles del norte de París, se percató de que un niño muy pequeño había salido fuera de un balcón en un edificio, y que su vida peligraba. Sin pensarlo, Mamodou se lanzó sobre la fachada del edificio, saltó hacia el barandal del primer piso y con una agilidad inusitada escaló los cuatro pisos que lo separaban del niño, se metió en el balcón y desde allí lo levantó con sus dos manos y le salvó la vida.

Abajo, en la calle, una multitud se había congregado y lo animaba con sus gritos. Cuando el niño fue salvado, todos los espectadores estallaron en un aplauso de júbilo. Muchos esperaron a que Mamodou bajara del edificio por las escaleras, como cualquier inquilino, para abrazarlo. Lo bautizaron como “El hombre araña de París”. Horas después, el presidente Emmanuel Macron lo recibió en el Palacio del Eliseo, lo felicitó personalmente, le dio un diploma por su bravura y le otorgó la ciudadanía francesa. Más aún, le ofreció un empleo en el cuerpo de bomberos de París.

Sin quererlo, de tal forma Mamodou Gassama cumplió su sueño. Es un emigrante de Mali que cruzó el Mediterráneo arriesgando su vida, navegando en una balsa desde Libia hasta las costas de Italia. Tenía poco menos de un año en París, deambulando como indocumentado para encontrar trabajo. Vivía al día al igual que los miles de migrantes que llegan a Francia para engrosar un ejército de indocumentados, que son más de 2.5 millones de personas En su gran mayoría, de países africanos.

Al frente del gobierno, el propio Macron no ha sido muy benévolo con los refugiados. El año pasado, Francia recibió más de 100,000 solicitudes de asilo, y solamente aceptó a 13,000. Pero ahora, con la actitud de rescate que ofreció Mamodou, tal vez haya una mayor aceptación. Porque no es la primera vez que un indocumentado de Mali arriesga su vida por los franceses. En 2015, otro joven del mismo país, llamado Lassana Bathly, salvó la vida de 6 rehenes durante un ataque terrorista a un supermercado de París. En esa ocasión, el entonces presidente Fracoise Hollande lo condecoró con una medalla al mérito y le dio un pasaporte francés.

¿Por qué la gente de Mali tiene esa inclinación al heroísmo? Dijo el embajador de Mali en Francia que su pueblo sigue siendo educado en los valores tradicionales, que son el amor y el humanismo. Algo que en las sociedades desarrolladas se ha olvidado. “Yo solo quise salvar al niño”, dijo el héroe.

 

 

Los héroes sí existen

Un héroe es un hombre de carne y hueso, capaz de dar la vida por los demás. En sus orígenes, sumergidos en el mar de las leyendas de la cultura griega, los héroes eran mitad hombres y mitad dioses, dueños de poderes sobrenaturales que los hacían llevar a cabo hazañas impensables para el común de los humanos. De ahí se deriva la fuerza de Hércules, la perseverancia de Jasón, lo invicto de Aquiles antes de que se encajara una flecha en su talón.

Pero ahora los héroes son hombres y mujeres comunes, que tienen una misión en la vida, y que son capaces de salvar vidas a costa de la propia. Parece que es una raza en extinción, pero aún quedan muchos ejemplares. Uno de ellos se llamó Arnaud Beltrame, cuyo heroísmo iluminó en días pasados a la apagada grandeza de Francia.

El pasado viernes 23 de marzo un joven terrorista -los hay miles sembrados por el mundo- robó un vehículo en el poblado de Trebes, al sur de Francia, hiriendo a su conductor y liquidando a otro pasajero. Después atacó a unos policías que jugaban fútbol y se metió a un pequeño supermercado donde tomó a varios clientes como rehenes. Así se inició un calvario de varias horas para el pueblo. Radouane Lakdim -así se llamaba el joven-, amenazó con ir matando en cuenta regresiva a los rehenes, a cambio de nada. Entonces apareció un héroe. El teniente coronel Arnaud Beltrame se ofreció a cambio de una mujer que tenía abrazada como rehén. Aparentemente, Lakdim aceptó la oferta. Beltrame se adelantó del resto de los policías con los brazos en alto y caminó hacia el interior del supermercado. Se acercó a Lakdim, y cuando éste lo tuvo a corta distancia, le disparó en el cuello. En una fracción de segundo, la mujer escapó del abrazo del terrorista, la policía pudo entrar al local para abatirlo, y los rehenes pudieron recuperar la libertad y el aliento.

Arnaud Beltrame murió en el hospital. El saldo de la desgracia fueron 4 muertos y 15 heridos.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, dijo que el policía caído fue un héroe, y que la patria entera le vive agradecida. Luego se supo que Arnaud Beltrame había sido condecorado varias veces durante su carrera, que había participado destacadamente en la campaña de Irak y como defensor del Palacio del Elíseo, y que siempre fue un policía disciplinado y ejemplar. Era como si toda su vida se hubiera preparado para su sacrificio final.

El barón negro

Hay ficciones televisivas que guían los pasos de la realidad. La mayoría se nutren de ella, van tejiendo sus embrollos con fragmentos de historias verdaderas, coinciden deliberadamente en los perfiles de sus personajes, a veces desembocan en finales antagónicos y disparatados, pero siempre siguen a la realidad como sombras. O como faros del provenir.

Eso es precisamente lo que está sucediendo en Francia con la serie televisiva Baron noire, que retrata las peripecias de los personajes políticos del momento, y que se ha convertido en una saga que el público francés no puede perderse. Es, a juicio de muchos comentaristas, la versión francesa de House of Cards. 

Al igual que los devaneos de Frank Underwood, en Baron Noire los personajes se dejan llevar  exclusivamente por la ambición, y son capaces de cualquier cosa para lograr sus fines. Hay una lucha sin piedad entre los viejos amigos, un diputado y el futuro jefe de Estado, y los capítulos cambian al capricho de las luchas entre los personajes.

Pero lo que tiene a los televidentes franceses al filo de la pantalla es que la segunda parte de la serie presenta a un nuevo presidente de la República Francesa. Un personaje moderado, carismático, ferviente convencido de la unidad europea, joven, emprendedor, sin temores, como Emmanuel Macron, el actual presidente de Francia. Con un detalle que lo distingue: se trata de una mujer. La actriz Anna Mouglalis personifica a la presidenta Amélie Dorendeu, una especie de alter-ego de Macron.

En la pantalla, los personajes pueden corregir los errores de los políticos a quienes representan en la realidad. O a la inversa Por eso los espectadores no se pierden ningún capítulo de la serie.

 

La nueva alianza

La pasada elección estatal en Alemania puso a Angela Merkel a la cabeza para su reelección el próximo mes de septiembre. El partido de Merkel, la Unión Demócrata Cristiana, ganó con el 33% de los sufragios las elecciones legislativas en Renania del Norte-Westfalia, la región más poblada del país, donde el Partido Socialdemócrata de Martin Schulz había ejercido un férreo dominio político desde hace varias décadas. Merkel le arrebató la importante ciudad de Dusseldorf y la ciudad más poblada del país -Colonia-, y con ello dio un paso muy firme para ser nombrada nuevamente como Canciller de Alemania en las elecciones generales del próximo 24 de septiembre.

Martin Schulz declaró que recibió un golpe muy duro. Y no solamente porque la región donde perdió es la más poblada de Alemania -casi 18 millones de personas-, sino porque también es su ciudad natal. Lo que no dice es que la última derrota es la tercera en serie de las elecciones regionales, y que después de eso es muy difícil que los socialdemócratas se levanten. De manera que Merkel tiene la ruta pavimentada a su favor.

Hay que recordar que Angela Merkel ha sido un caso singular en el panorama político de Europa. Su partido es conservador, pero ante la oleada de emigración que recibió Alemania a partir de la guerra en Siria, Merkel se puso del lado de los emigrantes. Su postura estuvo más a la izquierda que los gobiernos socialistas, como el Francés. Y ahora, con el ingreso de Emmanuel Macron en el Palacio del Eliseo en París, Merkel aspira a llevar a cabo una alianza que ponga a Europa como un dique unido frente al ascenso económico de China, el expansionismo de Rusia en Ucrania y el peligro mundial que representa Donald Trump.

Esa alianza tiene precedentes: siendo presidentes de sus respectivos países, Françoise Mitterrand y Helmut Khol sentaron las bases para dar nacimiento a una moneda única. Así nació el Euro.

 

 

Computadoras a la espera

El mundo está a la espera de un nuevo ataque cibernético. El viernes pasado el ataque fue feroz, afectando a los hospitales del sistema de salud del Reino Unido, el Ministerio del Interior de Rusia, las universidades y escuelas de China, las empresas automotrices instaladas en Francia, el servicio de telefonía de España, la firma de paquetería FedEx de Estados Unidos y cientos de miles de computadoras en más de un centenar de países. Aparte de sembrar el caos por la pérdida de información almacenada en Internet, los delincuentes cibernéticos llenaron de terror todos los rincones del planeta.

Para contribuir al desasosiego de millones de personas, los conocedores del tema afirman que puede venir un nuevo ataque. El posible que sea esta misma semana. Por eso aconsejan proteger de inmediato todas las computadoras, especialmente las que aún cuentan con el sistema caduco de Windows XP. Son las más vulnerables. Microsoft anunció que repartirá sistemas de protección gratuitos para evitar los ataques, pero los delincuentes pueden ser más rápidos.

¿Quiénes son los atacantes? No se sabe. Hasta ahora lo único cierto es que se trata de un grupo que obtuvo información de la Agencia de  Seguridad Nacional de Estados Unidos, y que está listo para seguir operando. Su método consiste en infectar las computadoras con un virus llamado WannaCry (QuiereLlorar), que encripta la información para que no pueda ser vista por los usuarios. Se trata, en pocas palabras, de un secuestro cibernético. El fin último del ataque es la obtención de dinero. Los delincuentes piden un rescate por la información -generalmente 300 dólares de Estados Unidos- en una moneda paralela a las monedas tradicionales llamada Bitcoin, y para aumentar el temor dicen que el monto se duplicará en cuestión de 48 horas si no se paga el rescate.

Parece un juego de niños. Hasta ahora, los rescates ascienden a 34,000 dólares en Bitcoins. Pero la posibilidad de perder información puede resultar en una tragedia de dimensiones incalculables. Ya se vio cuando se paralizaron varios hospitales en Inglaterra. Ahora cualquier cosa puede suceder.

Bomba atómica en Internet

El pánico desatado por la ciencia ficción se hizo real. Un ataque cibernético, capaz de paralizar gobiernos, empresas y hospitales, se extendió este fin de semana por un centenar de países poniendo en peligro vidas, capitales, corporaciones, funciones de los gobiernos y el corazón de una realidad virtual que ha llegado a gobernar al mundo.

La firma Renault, la primera empresa reconocida que se declaró víctima del ataque global, cerró como medida preventiva sus fábricas en Francia para evitar la propagación del virus. La Fiscalía de París abrió una investigación por acceso fraudulento en sistemas informáticos y por tentativa de extorsión.

El sistema de salud del Reino Unido se convirtió  es uno de los blancos más despiadados del ciberataque, ya que afectó simultáneamente a las computadoras y los teléfonos de 16 hospitales y centros de salud de Londres, Nottingham, Herefordshire, Blackburn y Cumbria, que cancelaron citas y pidieron a los pacientes que eviten acudir salvo en casos de verdadera urgencia. El ataque provocó problemas tan graves como la cancelación de intervenciones quirúrgicas, el desvío de pacientes entre los hospitales y la pérdida de historiales clínicos. En el país se supo que 42 hospitales operaban con versiones obsoletas del sistema operativo de Windows, que carecían de servicio de mantenimiento por parte de Microsoft. Eso facilitó la labor de los atacantes.

La empresa japonesa Nissan, que tiene una planta en Sunderland, al noreste del mismo país, se vio paralizada por el ataque. 7.000 empleados suspendieron labores.

En Rusia el Ministerio del Interior reconoció que sus computadoras fueron víctimas del ataque. El virus infectó a 1.000 computadoras y el Banco Central de Rusia dijo que registró una serie de correos masivos de software malicioso. Para evitar el pánico de sus usuarios, el principal banco del país -llamado Sberbank-, también admitió el viernes que había sido víctima del ataque, aunque en un comunicado aclaró que se había detectado “a tiempo” y que “el virus no puso en peligro el sistema”.

En Estados Unidos, la empresa de paquetería Fedex sufrió el bombardeo cibernético, retrasando los envíos. En España, la empresa Telefónica. En China, varias escuelas y universidades fueron afectadas. Muchos estudiantes publicaron fotografías de las pantallas de sus computadoras en las que se pide el rescate de la información al igual que en otros lugares del mundo, aunque publicado en mandarín. Los piratas son políglotas.

Todo parece una novela, pero es real. El virus se conoce mundialmente como ransomware, y en muchos casos secuestra la información de las organizaciones y las empresas para pedir un rescate. El dinero solicitado se pide en bitcoins, una moneda paralela a las usadas habitualmente, pero que ya tiene valor en dólares y opera con un sistema que evita el rastreo del dinero. Los bitcoins fueron inventados por grupos del narcotráfico para realizar transacciones monetarias en las sombras del mundo cibernético. Algunas autoridades han aconsejado a los particulares, empresas y organizaciones afectadas que no paguen a los piratas informáticos que exigen un rescate para desbloquear las computadoras infectadas. “Hemos recibido múltiples informes de contagios por el virus ransomware”, escribió el departamento estadounidense de Seguridad Interior en un comunicado. “Particulares y organizaciones están alertadas de no pagar el rescate, ya que este no garantiza que será restaurado el acceso a los datos”.

Microsoft, la empresa de Bill Gates, está trabajando a marchas forzadas para proteger los sistemas obsoletos de Windows, por donde pudo colarse el ataque mundial.

Hay algo espeluznante en todo esto. El futuro de la humanidad puede estar en manos de los piratas cibernéticos. Basta con que se metan a las computadoras de las armas atómicas.

(Con información de El País y Time magazine)

 

Solo un respiro

La victoria de Macron en Francia fue un respiro para la sobrevivencia de la Unión Europea. Con el descalabro del Brexit en el Reino Unido y la ebullición de sentimientos patrióticos contra los migrantes en varios países, el bloque europeo se ha visto en grandes dificultades.

En sus inicios, la Unión Europea era concebida como una fuerza capaz de enfrentar el poderío económico de Estados Unidos y el militar de Rusia y China, y su formación tuvo el aliento de crear un espacio donde la libertad, la justicia, la igualdad y los derechos humanos no tuviesen fronteras. Un continente con un pasaporte único, una moneda única, un parlamento de todos.

Con el paso del tiempo, estas ideas se fueron diluyendo. En su lugar afloraron sentimientos nacionalistas de regreso al pasado, envueltos en victorias de los grupos más retrógrados, y catapultados  por un temor muy extendido que busca cerrar las fronteras. Un factor determinante de todo eso fue la llamada primavera árabe, con su carga de enfrentamientos entre los grupos del Islam, la sangrienta guerra en Siria y el surgimiento de grupos extremistas sanguinarios, infiltrados en los países desarrollados. Los países europeos temblaron de miedo. En Inglaterra se escudaron con el Brexit. En Francia trataron de hacer lo mismo empollando a una mujer ultranacionalista y xenófoba.

Y hay otros países que caminan en dirección contraria a la Unión Europea. Entre ellos están Hungría y Polonia, dos naciones que fueron satélites de la Unión Soviética, y que saben lo que fue el socialismo. El presidente de Hungría ha dicho que, a pesar de que el producto interno bruto de su país ha crecido enormemente desde su integración al bloque europeo, políticamente prefiere los modelos de Rusia, China y Turquía. Por su parte Beata Szydło, la primera ministra de Polonia, se considera “euroescéptica”, y defiende más al Vaticano que a la democracia de las naciones europeas de occidente. Y no está sola. En Turquía el presidente Recep Erdogan logró ganar un referéndum para dotar de más poder al presidente y reducir el del parlamento. Y en Italia, la tercera potencia económica del continente, hay un movimiento antieuropeo que está ganando terreno político para las próximas elecciones.

Pronto habrá procesos electorales en Turquía, Italia y el Reino Unido. Mientras el flujo de migrantes árabes sigue llegando a las costas europeas, el futuro de la unidad se definirá nuevamente en las urnas.

 

Fraude electoral

En México el fraude electoral ya no existe. Hace años, era el común denominador de las elecciones. Las mañas eran conocidas con nombres grotescos: el ratón  loco, las urnas embarazadas, la operación tamal, el carrusel. Pero eso se acabó. Aunque hay aún intentos por revivirlas, las medidas adoptadas por el Instituto Nacional Electoral han prácticamente imposible que el voto de los mexicanos no cuente para elegir a los gobernantes.

Pero hoy en día, en diferentes países del mundo, se ha desarrollado un nuevo concepto de fraude, íntimamente vinculado a las nuevas tecnologías. Son los hackers. El robo cibernético de información para oriental el sentido del voto. O las revelaciones escandalosas. Eso fue lo que hundió a Hillary Clinton. Por una parte, un detalle que parece insignificante: el uso de su correo personal para difundir cuestiones de Estado. Días antes de la elección, cuando el FBI dio su veredicto sobre el tema -que Hillary era finalmente culpable-, las encuestas se inclinaron por Trump. Y además estaba el tema de la intervención de hackers rusos para favorecer al actual presidente. Toda una conspiración cibernética.

En las elecciones de Francia, los hackers trataron de hacer lo mismo. La mayoría de ellos son personas afines a Donald Trump. Operan desde Estados Unidos, envían mensajes en inglés, y trataron de favorecer a la ultraderechista Marine Le Pen. Otros están en Rusia, que se ha convertido en la sede internacional de los hackers. En un hashtag conocido como #MacronLeaks, difundieron todo tipo de noticias falsas, desde cuentas bancarias de Emmanuel Macron en las Islas Caimán, hasta intentos por difundir un supuesto plan del candidato por “islamizar” a Francia.

Al igual que en México, en Francia no se puede hacer campaña política a favor o en contra de ningún candidato unos días antes de la elección. Pero las redes sociales no tienen normas. Los calumniadores se cobijaron en la libertad de expresión para difundir sus mentiras.

Pero ni así ganaron.

Francia es Europa

Las elecciones presidenciales en Francia serán un parteaguas para la historia política no solo del país que puso las bases de la democracia y los derechos civiles, sino también para Europa y, en un sentido más amplio, para el mundo entero. Después de décadas de gobiernos tradicionales de izquierdas y derechas, Francia le puso fin a la hegemonía de los partidos Socialista y Republicano, y optó por dos candidatos relativamente nuevos en el panorama político del país. Ni Marine Le Pen ni Emmanuel Macron son políticos que hayan sido electos a cargos de elección popular, ni representan la continuidad de las principales fuerzas políticas de la nación.

Ambos candidatos representan -cada cual a su manera- políticas extremas. Marine Le Pen, del Frente Popular, ha puesto sus empeños en revertir la tradición francesa de darle asilo político a los perseguidos, cobijo a los migrantes y facilidades de integración a los extranjeros, y de esa manera cerrar las puertas del país a la creciente migración que llega de los países árabes, catapulteada sobre todo por la guerra incesante en Siria. Emmanuel Macron piensa a la inversa. Sus propósitos son darle trabajo a los migrantes que llegan desde el inicio, ya sea en sectores germinales de los servicios digitales, o como choferes de taxis Uber. Macron ha hecho una sólida alianza con la empresa norteamericana para lograr sus fines.

Y no solo con ellos. Aprovechando los dislates del Brexit, ha invitado a las empresas financieras del Reino Unido a expandir sus redes en Francia, ya que los recientes acuerdos los han alejando del resto de Europa. Y a propósito de ello, uno de los principios más sólidos de su plataforma es fortalecer los lazos con la Unión Europea, convirtiéndola en una Eurozona en la que los países miembros puedan invertir con más facilidad. Con el lema de su partido -“En marcha“-, lo que busca es crear un bloque europeo capaz de competir económicamente con las granes potencias -Estados Unidos, China y Rusia.

El parteaguas está definido: si gana Le Pen, la tendencia iniciada por el Brexit y el arribo de Donald Trump a la Casa Blanca se impondrá también en Europa, lo cual implicará un regreso a los viejos nacionalismos y al proteccionismo económico; si triunfa Macron, la globalización tendrá su segundo aire, y Europa surgirá como una potencia más vigorosa. El viejo continente se verá joven. Como la juventud del futuro inquilino del Palacio del Eliseo, quien será el presidente más joven que haya tenido Francia.