Yerba en los escaparates

Eso ya existe en Estados Unidos, particularmente en los estados pioneros de la legalización del uso lúdico de la mariguana. En California, por ejemplo, los expendios de mariguana no son pequeñas tiendas de abarrotes. Algunos de ellos son grandes centros comerciales, semejantes en tamaño a los almacenes de Liverpool o El Palacio de Hierro en México. En ellos hay corredores con vistosos escaparates, como en toda buena plaza comercial que se precie de serlo, con la diferencia de que el espacio para las áreas verdes es mucho mayor que las que existen en las tiendas que hacen gala de sus inclinaciones ambientalistas. En los centros comerciales de mariguana las áreas de cultivo ocupan la mayor parte del espacio, lucen sus productos en serie, y junto a las plantas hay anaqueles con pastelitos de mota de diferentes sabores: chocolate, plátano, coco, frutos rojos. Hay cientos de extractos para todo público, y los estudiantes de la Universidad de California en Los Ángeles tienen un 10% de descuento en su primera compra. Los horarios de los expendios son muy amigables, ya que abren de 8:00 a.m. a 10:00 p.m.

¿Y en México? La Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris)  acaba de anunciar la liberación de 38 productos elaborados con mariguana que no requieren receta médica para su entrega. La lista incluye medicamentos, infusiones, suplementos alimenticios, dulces de sabores, pastelitos, cosméticos, aceites y bebidas, cuya venta estará a cargo de siete empresas -cuatro de ellas mexicanas- y se podrán obtener en algunas farmacias -entre ellas las Farmacias Magistrales- dentro de un mes. ¿Eso significa que cualquiera puede ponerse a girar con los efectos de la mariguana al salir de la farmacia? No. No por lo pronto. Los productos que saldrán a la venta tienen un compuesto muy bajo de Tetrahidrocannabinol (THC), que es el ingrediente que sube los efectos de la mariguana a la cabeza de los consumidores. Pero la Cofepris liberó los productos con mucha cautela. Saldrán a la venta varios productos diferentes, pero todos tendrán con un componente del 1% de THC. Será como tomar una cerveza con 1% grado de alcohol. O café descafeinado.

En poco tiempo, sin embargo, se podrán obtener los productos con más de 1% de THC, pero solo serán asequibles con receta médica.

Lamentablemente, todo esto tendrá muy poca incidencia en la mortífera atmósfera de violencia que vivimos en México. Y no porque la legalización de la mariguana no le quite incentivos al narcotráfico para desarrollar su mercado criminal, sino porque está comprobado que los negocios del crimen organizado se han diversificado, y sus alianzas con las empresas trasnacionales son un surtidor de armas y recursos que no se van a detener con el humo de la venta de mota.

Mi bella dama está de luto

La obra que impactó a Broadway en 1956, y que llegó para quedarse por un tiempo indefinido, está a punto de perder el piso de la realidad por los avatares del mercado internacional. Basada en la novela Pigmalión de George Bernard Show, la puesta en escena de Mi Bella Dama trata de una pobre vendedora de flores de Covent Garden en Londres que es utilizada por un profesor de gramática para enseñarle a hablar un inglés de alcurnia, muy superior al vulgar argot cockney del barrio donde habita. La obra se desliza previsiblemente hacia el enamoramiento imposible de la pareja, y el musical batió récords de audiencias en los teatros de Londres y Nueva York.

Coven Garden, el centro turístico y musical donde acuden todos los floristas de Londres para abastecer desde la madrugada de cada día las tiendas, oficinas, hoteles, salones para bodas y funerarias, está a punto de colapsar por las amenazas del brexit, la cruda decisión inglesa de abandonar el mercado europeo. El sitio se surte en un 80% de las flores de los Países Bajos, de un centro de subastas llamado Royal FloraHolland, un extraordinario mercado colorido que se encuentra cerca del aeropuerto de Amsterdan, por donde pasan las flores que llegan de Kenya, Rusia, Estados Unidos y América Latina, y donde se venden cerca de 12 mil millones de flores cada año.

La subasta de flores es parecida a la subasta de pescados en Tokio. En una recámara superior del mercado, inundada por los aromas de las flores de todo el mundo, los postores ofrecen en pantallas de computadoras los precios de sus productos al mayoreo. Y de ahí, a través del puerto de Rotterdam, los enormes cargamentos de flores llegan a Londres.

Si el Reino Unido se separa de la Unión Europea, las flores tendrán que pasar por la aduana, serán sometidas a nuevas inspecciones sanitarias, bajarán sus volúmenes y subirán de precio. Y dos instancias del mercado de flores pagarán los costos: por un lado, los pequeños productores, que no alcanzarán a llenar los volúmenes de las subastas en el Royal FloraHolland; y por otro lado Coven Garden, donde la escasez de flores le quitará a Londres su colorido matutino.

Eliza Doolitle, el personaje de Mi bella dama, llora en estado de duelo.

52% de buena voluntad

Resulta complicado entender por qué una persona dejaría atrás su lugar de origen y todo lo que conoce: personas que aprecia, historias de vida, sitios favoritos y todas las memorias construidas en lo que cada quien identifica como hogar… pero cuando escuchas la historia de las personas que migran, conoces cómo la violencia y la pobreza que azotan inclementemente a sus países de origen, es suficiente motivo para querer irse por pura autoconservación.

En este momento más de 7 mil personas están recorriendo un camino lleno de riesgos, violencia sexual, reclutamiento por parte del crimen organizado, detenciones arbitrarias y trata de personas, fumigación, todo lo contrario a su anhelo de mejorar su condición de vida y la de sus familias. La deportación a su país de origen es algo de qué preocuparse también; las personas jóvenes huyen de las amenazas y violencia pandillera del lugar donde nacieron por lo que regresar “a casa” sería casi un suicidio.

La opinión pública, como en muchos casos, está dividida; según un artículo de Animal Político publicado el 24 de octubre, una encuesta realizada a una muestra de la población mexicana, dice que un 52% de la población está de acuerdo en el libre acceso de la caravana a México. Hay albergues, mujeres y hombres que reparten comida y arman mochilas para entregar en su paso a la caravana. El 48% restante tiene opiniones que hemos tenido oportunidad de leer por montones en redes sociales.

Hablemos del primer 52%: el que quiere ayudar. Contemplan ideas que van desde enviar comida a Oaxaca en camiones hasta donar ropa -que de experiencias aprendidas en los sismos de septiembre 2017, sabemos que no siempre está en las mejores condiciones-, algunas más se preparan para recibir en sus ciudades a la caravana o están tratando de conseguir camiones para trasladarse más rápidamente. La realidad es que las necesidades de las personas que migran son distintas según el lugar donde pasan la noche. Además la Caravana Centroamericana no revela cuál es su ruta por cuestiones de seguridad, por lo que es complicado anticipar su recorrido y prever la ayuda.

La caravana ha recorrido alrededor de 412 kilómetros hacia el norte del territorio mexicano. En este camino se han encontrado con el apoyo de distintas instituciones, sin embargo la ayuda está teniendo fecha de caducidad, los recursos se están agotando, dejando a la deriva el apoyo para la población en tránsito.

Una de las mejores formas de ayudar es donar dinero para organizaciones que están presentes en terreno por donde la caravana va pasando. Donar asegura que los recursos se canalizan de forma ordenada y sistemática para cubrir las necesidades de las personas que más lo necesitan dependiendo del contexto en el que se encuentren. Adicionalmente las organizaciones tenemos la obligación de rendir cuentas sobre el uso de estos recursos.

Oxfam México está respondiendo a dos emergencias humanitarias; por un lado a los desastres generados por las recientes inundaciones en Veracruz, por otro lado las necesidades de la caravana migrante. La respuesta que está dando consiste en acciones de prevención de enfermedades generando acceso a agua limpia y segura para la población, también exige que la ayuda humanitaria no esté condicionada al estatus migratorio de las personas y se garanticen los derechos humanos.

Lamentablemente ambos casos son el resultado de la desigualdad que vivimos en México y el mundo. Todas las personas podemos sumar para que estas emergencias sean combatidas bajo los principios de dignidad humana y solidaridad. Finalmente cada persona decide si apoya o no, si es con un donativo o en especie, lo importante es solidarizarnos con quien más lo necesita y tomar acción.

Emilio Martínez
Gerente de donantes individuales de Oxfam México
 
(Fotografía de Oxfam)

La Amazonia en peligro

El pulmón más importante del mundo está en peligro. Jair Bolsonaro, el nuevo presidente de Brasil, no ha ocultado en ningún momento sus proyectos de destruirla. La selva del Amazonia se ha puesto nuevamente en la mira del desarrollo, reviviendo la vieja contradicción entre la conservación de la naturaleza y el progreso económico de las naciones.

“Debajo de cada comunidad indígena hay riqueza”, ha repetido Bolsonaro cada vez que se le pregunta sobre el tema de la Amazonia. Y es que la lucha de las comunidades indígenas contra la minería que busca el oro bajo el follaje de la selva ha sido histórica.

En Brasil hay más de 896.000 indígenas que representan menos del 0,5 por ciento de la población. Pertenecen a 300 tribus diferentes y hablan más de 270 idiomas. Es una diversidad étnica que vive junto a una biodiversidad vital para el planeta. Desde la época colonial, las comunidades indígenas han sido vulnerables a los intentos de destruir la selva mediante la obtención de la madera, la extensión de la agricultura y la minería.

Después de la dictadura militar que ensangrentó a Brasil hace más de medio siglo, las autoridades trataron de proteger a las comunidades y a la selva decretando más de 600 reservas naturales protegidas en 1988. Sin embargo, los intereses mineros, agrícolas y forestales se fueron imponiendo en la gigantesca zona mediante la violencia o la compra de los caciques indígenas, y fueron derribando la selva a pesar de la legislación.

Entre 2007 y 2012, la selva perdió más de 4 millones de hectáreas por la deforestación, de acuerdo a las imágenes satelitales. Una superficie mayor a la de los estados de Puebla y Tlaxcala juntos.

Y ahora la selva tiene un nuevo enemigo: Jair Bolsonaro ha dicho que combatirá la legislación ambiental que frena el desarrollo, así como la protección a las comunidades indígenas.

Y al igual que Trump, Bolsonaro piensa que el cambio climático es un embuste.

Nada para México

El martes de midterm elections pasó y el resultado fue mixto.

Mientras muchos celebraban el triunfo de demócratas en bastiones republicanos como Florida, Trump y su camarilla iniciaron el combate contra la nueva mayoría demócrata de la cámara de Representantes.

Estos resultados divididos no dejan ninguna duda del tipo de elección que nos espera en 2020: dividida, con dos discursos políticos radicalmente opuestos y con un presidente que usará cualquier recurso que le ayude a conservar su puesto, sin duda usando las herramientas que más le gustan: mentiras, ataques e intimidación y uso de los peores prejuicios y anti valores.

Personalmente este escenario me deja muchas dudas sobre el futuro, con la excepción del papel que nuestro país ocupará en el discurso de la carrera presidencial.

Y es que uno de los hechos innegables de las recientes campañas de medio término en Estados Unidos, es que el uso del miedo y de los dichos racistas fueron una de las principales armas de confrontación.

Y le funcionó bastante bien. Así como Trump no tiene miedo de ser ejemplo de verborrea racista y discriminadora, tampoco le tiembla la mano al momento de llevar a cabo acciones completamente fuera de toda razón para apuntalar sus dichos.

La militarización de la frontera como medida para rechazar una caravana de inmigrantes nos indica la pauta de su forma de actuar. Recordemos que esta caravana de personas que solicitan asilo y que está compuesta en gran medida por familias fue usada como pretexto para enviar tropas a la frontera, debido a que el presidente del copete rubio vio la oportunidad para fortalecer su discurso aislacionista y xenófobo con acciones concretas en los días previos la martes de elecciones intermedias.

De igual forma, su famoso comercial racista, también centrado en los inmigrantes que caminan hacia la frontera sur de su país, deja claro que para él los latinos solo somos criminales, asesinos y pandilleros, nada más.

Otra “idea” que el mandatario estadounidense lanzó, muy cerca de estas elecciones, fue la de negar la ciudadanía a los hijos de inmigrantes ilegales nacidos en suelo norteamericano. Esto sin que haya podido explicar una buena razón para proceder contra los recién nacidos y sus derechos humanos.

Por todo esto es razonable pensar que, si este fue el tono de su campaña de apoyo a los candidatos del GOP, el discurso que usará para ser reelegido empleará peores términos y actitudes, usando como blanco cualquier grupo de personas que le sirvan como galvanizadores del voto duro del miedo y la discriminación.

Eso no es una buena noticia para México. Trump torcerá cualquier tema de forma tal que parezca que su discurso es correcto, con el único objetivo de lograr quedarse 4 años más dirigiendo su país y nosotros somos una mina de oro para él.

Un ejemplo de eso lo constituirá el fin de la mini luna de miel entre ambos gobiernos a raíz de la firma del nuevo TLCAN (no queda otra denominación correcta para mi), en cuanto los tiempos políticos de USA lo hagan conveniente para el trumpetero presidente.

El nuevo tratado sirvió a su propósito en ambos lados de la frontera: dar un final decente a uno de los sexenios mas criticables de la historia reciente en México y dar argumentos electorales al presidente de Estados Unidos para usarlo en las elecciones de medio término.

Sin embargo, de acuerdo con su estilo, Trump dirá que, a pesar del tratado y sus palabras a favor de México en aquél momento, los mexicanos no dejan de ser un wild bunch de bad hombres o algo por el estilo. También es muy posible que repita la idea que si logramos cruzar la frontera nos dedicaremos a matar policías, asesinar ciudadanos blancos y violar a sus mujeres, pero de una forma aun peor que como lo hizo en los últimos días.

Sin duda, como nunca antes, la carrera presidencial 2020 de Estados Unidos nos afectará, y el resultado dividido del 6 de noviembre ha dejado claro que nada se ha decidido aún.

La ola azul no ocurrió y eso deja una gran incertidumbre acerca del futuro de las relaciones entre México y nuestro vecino norteño, sin ninguna garantía política real para nosotros.

Es como si una gran pirinola hubiera caído en la línea fronteriza, indicando “todos pierden”.

 

Prensa y dinero

Esta semana un grupo de organizaciones sociales de México presentó una iniciativa para modificar la Ley General de Comunicación Social del gobierno, que fue aprobada al vapor por el Congreso en los primeros meses del año, y que mantiene en esencia el sistema tradicional que ha prevalecido entre el Estado y los medios de comunicación hasta nuestros días. Las relaciones económicas entre los tres órdenes de gobierno y los medios de comunicación nacionales y locales han sido opacas, discrecionales y dispendiosas, y han generado un caudal de chantajes, censuras, actos de corrupción y violaciones a las libertades de prensa, de expresión y de información.

Los medios de comunicación han sido piezas fundamentales para exponer a la luz pública diversos casos de corrupción -como la tristemente célebre Estafa Maestra, donde diversas dependencias públicas triangulaban recursos con universidades para hacer desaparecer el dinero-, y es preciso dejar sentadas las condiciones para que los medios puedan ser independientes, profesionales y veraces, comprometidos con la objetividad y el derecho a la información de la población. Por eso los objetivos de la nueva ley deben centrarse en lo siguiente:

·        Transparentar el uso de los recursos públicos dedicados por el Estado para la publicidad oficial.

·        Prohibir y sancionar el uso de la publicidad oficial para castigar, censurar o premiar a los medios de comunicación de acuerdo con la información y las opiniones que difundan.

·        Fortalecer la libertad de información y la libertad de expresión.

·        Impulsar el periodismo de investigación mediante un fondo de fomento a la pluralidad, investigación y capacitación de los periodistas.

·        Otorgar facultades al Instituto Nacional de Acceso a la Información para que sea la institución encargada del control y la vigilancia de la publicidad oficial.

·        Otorgar al INEGI la facultad reconocida de medir las audiencias y la penetración de los medios.

En consecuencia, las organizaciones firmantes -entre las que destacan #Medios Libres, Artículo 19 y Fundar- exigen que los integrantes de la actual legislatura del Congreso de la Unión aprueben una ley que termine con las prácticas discrecionales y corruptas en materia de publicidad gubernamental, y que proteja los derechos de expresión, prensa e información de los ciudadanos.

 

Votar entre balas

Las elecciones para los asientos del Capitolio en Estados Unidos se han impregnado de un clima polarizado y violento. Por una parte, los envíos de sobres explosivos a Barack Obama, Hillary Cinton, Joe Biden, George Soros, Robert De Niro y algunos miembros destacados del Partido Demócrata, y por otra parte la matanza de 11 personas adentro de una sinagoga en Pittsburgh, han puesto junto a las urnas electorales la discusión sobre quién es el autor de las amenazas, los agravios, la difusión del odio contra los otros y los deseos de venganza que se extienden por todos los rincones de la nación más poderosa del orbe.

Si atendemos exclusivamente a los autores de los atentados, tendríamos solo un fragmento de las causas para comprender lo que sucede. Pero es algo. El autor de las bombas, un hombre de 56 años llamado Cesar Sayoc, es un republicano recalcitrante, seguidor fiel de las palabras de Donald Trump, que tiene un largo historial de delitos y deudas, que amenazó hace unos años a un agente de la compañía de luz de Florida y a la compañía entera con un atentado que sería, en sus propias palabras, “mucho peor que el de las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001”, y que antes de enviar la serie de bombas se desempeñaba como un repartidor de pizzas, con una camioneta llena de imágenes de manequíes a los que había decapitado.

El autor de la matanza en la sinagoga, por su parte, es un hombre de 46 años llamado Robert Bowers, un antisemita que sigue las enseñanzas y las consignas clásicas del nazismo, un cliente asiduo de las tiendas distribuidoras de armamentos y un seguidor de una página web que difunde mensajes xenófobos y racistas. En su perfil, Bowers presenta como fondo un horno candente como el utilizado por los nazis para la cremación de los judíos. Además, critica al presidente Trump por haber aceptado a un yerno judío.

Esos personajes, a su modo, inciden directamente en la atmósfera electoral de los próximos días. Para muchos analistas, el atizador de la violencia es el discurso del propio Donald Trump, quien inició su campaña atacando virulentamente a los mexicanos, los árabes y en general a los extranjeros. Y el cual, ya siendo presidente, se comportó muy permisible ante los crímenes de los supremacistas blancos -en las marchas de Charlottesville, por ejemplo- y las manifestaciones de odio hacia el Islam.

Trump, por su parte, afirma que la violencia es culpa de las noticias falsas de la prensa. Que sus enemigos, desde The New York Times y The Washington Post hasta las cadenas ABC, CBS y NBC se han dedicado a azuzar a los marchistas violentos en su contra, y que todos los atentados llevan en el fondo la firma de las noticias falsas. Aunque uno de los destinatarios de las bombas haya sido, precisamente, la prestigiosa cadena CNN.

La mayoría de los ciudadanos, a pesar de esta atmósfera tan viciada, esperan que los votos detengan las balas. Una apuesta improbable.

Las series y las películas

Parece una lucha a muerte entre los cines convencionales y la pantalla del cine en el hogar, pero se trata de algo más que eso. Desde que Netflix irrumpió como una contendiente de peso completo para capturar a los espectadores de cintas atractivas, insólitas y llenas de excelentes actores, se desató una guerra económica y comercial que sacudió a Hollywood y a las empresas más importantes del entretenimiento en la costa Oeste de Estados Unidos y en todo el mundo.

Las cifras más recientes presumidas por Netlix son impresionantes: tiene 130 millones de suscriptores, casi 15 mil millones de dólares de ingresos en los últimos 12 meses, y 23 premios Emmy en la bolsa por sus series. En ese terreno, está empatada con la compañía HBO.

Esa competencia inesperada -la de un servicio de Internet que se mete a hacer películas- ha movido a las grandes firmas cinematográficas a fortalecerse como monopolios. Disney compró la 20th Century Fox, y pronto podrá vender la emisión continua de cintas como Pantera Negra, Los Vengadores, Avatar y La Guerra de las Galaxias de manera directa, sin pasar por Netflix.

Por otro lado, la telefónica AT&T compró Time Warner y va a expandirse con HBO.

En términos contables, Netflix lleva la delantera, porque tiene un año de plazo fiscal para mostrar sus gastos. Son meses de ventaja sobre sus competidores, y por eso sus acciones se valoran a la par que las de sus rivales. En las pantallas -sean chicas o grandes- la danza de los billetes tiene giros exorbitantes; Disney tiene ganancias de 10 mil millones de dólares en un año, y Netflix gastará 18 mil millones de dólares en producción de nuevos contenidos. Ahí vendrán las nuevas temporadas de The Crown y Stranger Things.

En efecto, no se trata simplemente de una guerra entre las películas que se verán en casa o en los cines. Se trata de una actividad económica en expansión, el crecimiento potenciado de un sector que comprende productores, directores, guionistas, actores, editores, músicos, iluminadores, escenógrafos y un público cada vez más amplio. En términos económicos, un motor de California. Y en palabras globales, algo mucho más creativo y mucho menos desastroso que la carrera armamentista.

 

 

Quién perderá en Brasil

Lo más probable es que Jair Bolsonaro gane las elecciones el próximo fin de semana y se convierta en el presidente de Brasil. Definido como “el Donald Trump de Sudamérica”, Bolsonaro comparte con el huésped de la Casa Blanca la costumbre de hacer declaraciones atroces, aunque -si esto fuera posible- más radicales. Como botones de muestra, ha dicho que prefiere un hijo muerto a un hijo homosexual, que no es capaz de violar a una compañera de banca en el Congreso porque está muy fea, que dedica sus victorias electorales al jefe de la tortura durante los regímenes militares, que alaba el golpe de Estado de Pinochet en 1973, que las mujeres no deben ganar lo mismo que los hombres si realizan el mismo trabajo y que los negros son una manada de obesos que no sirven ni para procrear.

Sin duda su discurso -al igual que el de Trump- es un arma de fuego que incita abiertamente a la violencia, y eso explica el ataque a cuchillo que sufrió en un mitin el pasado 6 de septiembre. El hombre que lo apuñaló, un fanático que se declaró movido por Dios, señaló después de su detención que actuó por motivos religiosos, pero también por los prejuicios de Bolsonaro contra la raza negra y las mujeres.

Brasil va a votar, según los últimos sondeos, impulsado contra la corrupción que originó y encubrió la Operación Lava Jato y los sobornos internacionales de Odebretch; por el crecimiento desmedido de la violencia, que arrojó alrededor de 60 mil homicidios el año pasado; por el ensanchamiento de las desigualdades sociales y la mayor pobreza, y por la falta de alternativas para los jóvenes.

Bolsonaro va a ganar al frente de su partido -el Partido Liberal Social-, pero sobre todo por la irrupción de las iglesias evangelistas en la política, ya que miles de pastores recorren las colonias y las favelas promoviendo a Bolsonaro como ningún otro partido político. El apoyo de los militares y los evangélicos es una plataforma fundamental para el triunfo del ultraderechista.

Con Bolsonaro va a perder la Selva del Amazonas, esos 7 millones de kilómetros cuadrados que representan los pulmones más grandes del planeta. Bolsonaro ha dicho -al igual que Trump- que el cambio climático es una patraña inventada por los políticos, y defiende la destrucción de los bosques a favor de la agricultura y, sobre todo, de la ganadería.

Vale la pena ver el video promocional de Bolsonaro, donde cientos de brasileños -blancos en su mayoría- bailan emocionados con una alegre coreografía. En el elenco hay también algunas mujeres, las cuales, al igual que todas las norteamericanas que apoyaron a Donld Trump, no saben lo que les espera.

El video está en https://www.youtube.com/watch?v=sLyK-odPT-g

Gruñidos atómicos

Nuevamente Donald Trump ha aterrorizado al mundo entero con sus declaraciones a propósto de cualquier cosa. En esta ocasión, en el nuclearizado estado de Nevada, dijo que va a retirar a su país del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio con Rusia, que firmaron en 1987 el entonces presidente Ronald Reagan, y el secretario general del Partido Comunista de la antigua Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov. Fue un acuerdo histórico, porque su rúbrica puso fin a las tensiones de la Guerra Fría, y fue la piedra de toque para el deshielo y la seguridad en el planeta. A partir de ese acuerdo, y con el resquebrajamiento del comunismo dictatorial impuesto por Stalin, se derrumbó el Muro de Berlín dos años más tarde, y la Unión Soviética se desmembró en 1991.

Pero todo eso a Donald Trump no le importa. La nueva declaración tuvo lugar en una entrevista banquetera en el aeropuesto del pequeño pueblo de Elko, y rompió los tímpanos de los rusos y los europeos. “Rusia ha estado violando el acuerdo desde hace muchos años -dijo,  como si estuviera mirando el porvenir-, y por eso vamos a rescindirlo. Ahora Estados Unidos tendrá que desarrollar nuevas armas.” Y luego, como si se acordara de la proximidad de las elecciones del 6 de noviembre, culpó a Barack Obama de no hacer nada al respecto.

El acuerdo de hace poco más de 30 años prohíbe a sus firmantes fabricar misiles con alcances que van de 300 a 3,400 millas, y en su momento se consideró una salvaguarda para evitar el inicio de una guerra nuclear entre las dos potencias. Los países de Europa también quedaban a salvo.

Pero ahora, con esta nueva declaración estridente, Trump parece querer dar marcha atrás al deshielo, y regresar al oscurantismo de la Guerra Fría. “Esto podría ser un paso muy peligroso para el mundo -dijo Sergei Ryabkov, el canciller ruso-, y será condenado por todos los miembros de la comunidad internacional comprometidos con la estabilidad y la seguridad.” Alemania también condenó la declaración, pero el Reino Unido -como siempre lo ha hecho desde que perdió la brújula hace unos años- sostuvo que estaba con Estados Unidos hasta la muerte.

¿Qué sucederá con esta nueva balandronada? Lo más probable es que no pase nada. Basta ver lo sucedido después de la incendiaria guerra verbal entre Trump y Kim Jong-un a finales del año pasado, o las amenazas terminantes sobre el fin del Tratado de Libre Comercio en América del Norte antes de que se firmara el nuevo. En ambos casos, la ganadora no fue precisamente la Casa Blanca. Y seguramente, en este nuevo frente de hostilidades verbales, tampoco lo será.