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Fin a la pobreza

El presidente de China, Xi Jinping, ha prometido poner fin a la pobreza de su país en dos años. Si, en dos años. Lo que México no ha podido hacer en dos siglos. Parece una declaración descabellada y demagógica, pero algunas cifras estadísticas apuntan hacia la realización de esa posibilidad.

Según datos oficiales, el combate a la pobreza en China se ha multiplicado en los últimos años, con resultados asombrosos. De 1986 al año 2000, aproximadamente 6.4 millones de ciudadanos salían de la pobreza anualmente. Del año 2001 al 2010, esa cifra se mantuvo en 6.7 millones de chinos. Pero en los últimos cinco años los esfuerzos se redoblaron, y los resultados también. De 99 millones de habitantes que vivían debajo del nivel último de la pobreza en 2012, en la actualidad se encuentran 43.4 millones. Una reducción de más del 50%.

Las estadísticas oficiales consideran al umbral de la pobreza extrema -donde se concentran todos los esfuerzos gubernamentales- un ingreso de 95 centavos de dólar. Es decir, aproximadamente 20 pesos mexicanos diarios. Son básicamente comunidades rurales aisladas -muchas de ellas con menos de 100 habitantes-, sin servicios médicos ni educativos, pobladas en su mayoría por ancianos y mujeres abandonadas por sus familias. El Estado les proporciona un subsidio mínimo, pero ningún paliativo es suficiente. Y es ahí donde el Partido Comunista está concentrando esfuerzos y recursos para dotar a los habitantes de nuevas viviendas, servicios médicos y sobre todo créditos para la producción. Se han creado cooperativas, y en muchos casos las organizaciones de mujeres han sido exitosas, vendiendo vestidos bordados por Internet.

En las últimas décadas, combinando un sistema político comunista -con la hegemonía de un solo partido- y una economía capitalista globalizada, China se ha convertido en una nación imperial, que le disputa a Estados Unidos la supremacía mundial en términos del Producto Interno Bruto y producción de bienes. El país ha creado una clase empresarial muy agresiva, y una clase media cuyos números superan a las poblaciones enteras de los países europeos. Pero esto dista mucho de la igualdad social que es la aspiración central del Partido Comunista. En China hay una población inmensa -500 millones de habitantes- que viven con 5.5 dólares diarios, una cantidad un poco mayor al salario mínimo en México.

Con todo, el esfuerzo es importante. El Estado está destinando 370 mil millones de dólares en préstamos para la producción a las comunidades en pobreza extrema y, si no logra cumplir la promesa de sacar de ese nivel a 43 millones de habitantes en dos años, algún resultado tendrá.

(Con información de The New York Times y China Daily)

 

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